Recién terminada la Semana Santa, hacia la mitad de la primavera llega otra fiesta que sobrevive a duras penas.

Era tradición subir ese día, el 3 de mayo, subir al lugar conocido como "La Cruz del Monte", lugar situado en el mismo inicio de la sierra donde un monolito encierra una hornacina con una pequeña cruz y una "mariposa" encendida.

Rezar el rosario, o al menos un Padrenuestro y tres avemarías era lo habitual; incluso a veces el párroco celebraba en el lugar la misa.

Luego una fiesta a base de palmitos, y comida y bebida traída de casa y la consiguiente recolecta de romero y tomillo finalizaban el día.

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