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DIARIO AXARQUIA
“El ojo crítico”
4
de Julio de 2001.
A
cierta altura de la vida debemos hacer balance existencial, y lo
importante es que este sea positivo. Sin embargo, nunca es tarde para
empezar en casi nada, la edad mental depende de las ilusiones por cumplir
y no del tiempo trascurrido.
El amor inteligente debe saber compaginar la afectividad y la inteligencia
, entendida esta como la forma de proceder más acorde en cada momento de
la relación . Entendiendo la pintura como el amor hecho y trabajado
basándose en cosas pequeñas ya que los sentimientos son paisajes
interiores . Tanto para estar bien en lo primero como en lo segundo antes
hay que estar bien con uno mismo, y esto es lo que consigue trasnsmitir
Pedro Dougnac con su arte.
En la soledad y en el silencio del mundo taurino se logra captar el tiempo
, y la ensoñación de ese tiempo lento pide a Dougnac ser plasmado en un
cuadro. Artísticamente la soledad y el silencio del universo de los toros
son muy atractivos. Dos espacios que les gusta frecuentar a este pintor
porque en medio de ellos evoca para reconstruir el tiempo. Realidad
invocada por él que está , sumergida en la ficción y deambula cómplice
entre los recuerdos.
La tauromaquia pictórica de Pedro Dougnac si que es testimonio de la
inmediaticidad de la sesibilidad con el contorno, y por tanto , sus toros
expresan estados de conciencia profundos del hombre en cuanto sujeto y ,
en cierto modo, objeto de un ámbito cultural propio. De su obra expuesta
se observa una evolución, un ir desbrozando, sintetizando, queriendo
llegar a la máxima expresión con los mínimos recursos. La evolución de
este artista es un caminar en dientes de sierra, le interesa que
aparezca el trazo expresivo. No puede prescindir del color, de la
composición, son aspectos básicos en él.
EDUARDO ARBOLEDA
Crítico de arte. |